9.25.2016

Tendencia de otoño: mezclilla personalizada

Esta temporada la mezclilla (ese básico eterno) se lleva personalizado. 

Arriba: Roberto Cavalli Resort 2016 / Abajo: Alice + Oliva Otoño 2016

Miu Miu, Victoria Victoria Beckham, Alice + Oliva, Roberto Cavalli, Gucci y Valentino son solo algunas de las marcas en cuyas colecciones de otoño encontramos la tendencia principalmente en forma de parches y bordados.

Miu Miu


Gucci


Y las marcas asequibles no se van a quedar atrás, claro. Se los contaba el otro día en Twitter: en una misma semana fui a dos presentaciones en las que las marcas propusieron personalizar prendas de mezclilla con parches, estoperoles, pintura, etc. Levi's y Pepe Jeans, nada menos, están preparados para que encuentres la tendencia en sus boutiques. 


 Levi's

Me gustan las prendas con aplicaciones, se me hacen súper divertidas, aunque en realidad soy más bien mala para el "hágalo usted mismo". 

El otro día Héctor me contaba que en los ochentachs -por increíble que parezca- era imposible conseguir un cinturón de estoperoles en México. Así: imposible. Entonces él y un amigo se lanzaron al centro a conseguir estoperoles en la calle de los talabartaleros (en República de El Salvador entre Pino Suárez y Correo Mayor). Compraron un montón de estoperoles y pacientemente se los pusieron a unos cinturones que, sobra decirlo, se convirtieron en una sensación.

Pero volvamos al presente. De la fiebre por la mezclilla culpo a Vetements -como de tantas otras cosas últimamente-. Esos jeans deconstruidos de verdad han iniciado algo.




En este tema, la imaginación es el límite. Cualquier prenda de mezclilla es suceptible de ser "customizada" hasta el infinito y más allá. Desde tres tímidos broches en una chamarra hasta esos pantalones desarmados y vueltos a armar.




YouTube, como cabría esperar, está repleto de tutoriales pero si lo tuyo no es el hágalo usted mismo (o si siempre te imaginas las cosas muy bien pero las realizas muy mal), la solución es a) comprar la prenda terminada, b) diseñarla y que un experto haga el trabajo. Por ejemplo en el Levi's de Palacio de Hierro Polanco puedes comprar cualquier pieza (pantalón, camisa, chamarra, etc) y pedir que le pongan perlitas, bordados, aplicaciones, que la rasguen o la destiñan. Ahora por introducción es gratis, me parece. 

Por cierto, los estoperoles y parches no se quedan solo en la ropa de mezclilla, YSL se los pone a sus bolsas (esta de la foto me gusta locamente) y las marcas low cost actuan en consecuencia.


Saint Laurent / Zara


Quiero. 



9.05.2016

El regreso de la ilustración de moda.

Todos sabemos los nombres de los grandes ilustradores de moda del pasado: George Barbier, René Gruau, David Downton. Todos hemos visto alguna vez las ilustraciones de Andy Warhol para Harper's Bazaar, las hermosas portadas vintage de Vogue de antes de la era de las modelos o la publicidad antigua de Shiseido y Guerlain. ¿A quién no le gusta la ilustración de moda?




Y sin embargo, el auge de la fotografía fue dejando relegada a la ilustración. Incluso, con la llegada de la foto digital, los artistas se fueron emocionando más y más con esa herramienta que aparentemente lo permitía todo y la ilustración en la moda se quedó para los figurines de los diseñadores y acaso poco más que eso.

Hubo quizá un momento en el cual solo las portadas del New Yorker seguían siendo un bastión no conquistado por la foto, un territorio en el cual muchísimos ilustradores podían aún sentirse en casa. 




Afortunadamente, la ilustración regresó a la moda. Primero tímidamente y ahora cada vez con más fuerza. Aún no recupera su reino en las portadas, pero si ha sido protagonista ya de campañas y cada vez tiene más espacio en las páginas interiores de nuestras publicaciones favoritas. Quizá los blogs tuvieron mucho que ver en esto (pienso en Fifi Lapin o Garance Doré y no sigo porque la lista es larga).




Si al final la fotografía de moda es una interpretación de la realidad en la que no se espera que nada sea cotidiano, qué más da llevar la fantasía un paso más allá y crear una imagen de la nada. Si una editorial es del todo irreal (excepto porque la modelo y la ropa si existe), ¿porqué no desaparecer de una vez todo lo real? Aún así, lo que queda no deja de ser verdadero. 




Todas las ilustraciones de este post son de Guillermo Huerta para El Libro Amarillo Otoño 2016. Aún puedes encontrar unos pocos ejemplares impresos en El Palacio de Hierro, pero si no tienes suerte, puedes ver la edición digital aquí


8.29.2016

Celebraciones.

Creo que las ocasiones especiales se tienen que marcar. No tienen que ser marcadores grandes: una boda pueden ser 12 comensales en un pequeño restorán cuidadosamente elegido (así fue la mía). El inicio de un nuevo trabajo o la renuncia a uno que ya no te hace sentir bien merece su propia celebración. Quizá por eso uno de mis días favoritos del año es mi cumpleaños, a pesar de que hace mucho pasé la edad de celebrarlo con gelatinas y piñata. Cumplir años merece detener el tren de las prisas y el caos, quitarse los zapatos y abrir una botella de champaña. 




Con el tiempo, me he dado chance de conocer mis gustos en alcohol. Antes bebía lo que fuera en las fiestas, cualquier cosa mezclada con jugos de bote o -peor aún- con refresco. Ahora con refresco solo acepto ron y eso por que las cubas me siguen dando una sensación de diversión y fiesta (de viernes en la tarde) pero ya sé que no soy fan del vodka y sus habituales mezclas de preparatoriano de los noventas. Tengo un poco gustos de señor y a veces me gusta tomarte un whiskey después del trabajo. También me gusta la simplicidad desenfadada de la cerveza que me recuerda a mi mamá en momentos de relajación (en eso la heredé). 

Pero mi alcohol favorito es, definitivamente y por una razón del todo desconocida para mi, la champaña. Me gustan sus burbujas, su color dorado o rosa pálido, las copas en las que se sirve, la sensación algodonosa y eufórica que va dejando. Mis amigos dicen que por dentro llevo el espíritu de una rubia despreocupada. Ha de ser eso. 




Estoy escribiendo este post en medio del caos de una mudanza. Ayer domingo llegamos a un departamento nuevo que hoy está lleno de cajas, en el que no es posible encontrar una pijama y los tenedores están al fondo de donde los busques. Normal en estos casos. Pero a mitad del desastre universal vale la pena detenerse sacar unas copas de alguna caja y destapar una champaña para marcar el momento. Tan pronto le de "enter" al post me iré a eso. 

A la salud de un nuevo momento en la vida. 

Fotos: cortesía Champagne Taittinger.
(Post no patrocinado). 




8.17.2016

Tendencias otoño 2016.

Como todos sabemos, septiembre es el cambio de estación cuando se trata de tendencias. Le decimos definitivamente adiós al verano y empezamos a armar esos looks de los que nos enamoramos hace seis meses tras ver los desfiles de las anteriores semanas de la moda. 


 Gucci, Dolce & Gabanna, Alberta Ferreti, Bluemarine


Aunque el ciclo se ha movido mucho y un buen número de casas prefieren no hacer esperar a sus clientes, los sitios web reportan las tendencias tan pronto aparecen en pasarela y el fash fashion clona todo antes de que puedas decir paypal, a pesar de eso quién sigue dando el banderazo para el cambio de estación son las publicaciones especializadas. Por eso son tan importantes las ediciones de septiembre de las principales revistas de moda, porque formalmente anuncian la llegada del otoño. 


Jill Stuart, Balmain, Kenzo, Nina Ricci


Y aunque la biblia de la moda tiene el número de septiembre más famoso de todos, en México hay otra biblia que cumple con la misma función y lo hace -a mi gusto- aún mejor: El Libro Amarillo de El Palacio de Hierro, que junto a los reportes de tendencias y las fotos de pasarela, incluye guías de compras que puedes hacer sin salir del país y que junto a las editoriales de ensueño pone atuendos que sí podemos pagar. Yo guardo mi ejemplar todo el semestre, a la mano junto a mi computadora, para consultarlo una y otra vez. 


Chloé, Ralph Lauren, Costume National, Hermès


¿Cuáles son las tendencias principales para el otoño 2016? Las pieles de colores irreales, las flores literales o reinterpretadas, las transparencias, el layering, los olanes que vienen desde la primavera y siguen fuertes, los zapatos blancos y los bolsos circulares, las eternas perlas y las blusas con moños en el cuello que se niegan a irse -porque nos negamos a dejarlas ir-.

Las tendencias se multiplican y con ellos las posibilidades de adoptar las que mejor nos quedan o las que más nos gustan. 


Chanel, Gucci, Moschino, Marchesa


Mira el reporte completo en El Libro Amarillo.



 

7.26.2016

Sobre el Swarovski Crystaldust Crew y la diversidad.

Retrocedamos unos años en el tiempo. Casi 10, así suena bien lejano -y además es real-. En 2006 Susie Bubble comenzó Style Bubble, en 2007 el New York Post se refirió a BryanBoy como "hottest internet celebrity" y en 2008 Tavi abrió Style Rookie

Hace como 10 años, empezó esa afición de los blogs de moda. Algo que se hacía desde la casa paterna, en tus ratos libres, cándidamente...

Cuando los fashion bloggers pasaron de ser unos aficionados solitarios y empezaron a perfilarse como un jugador más en la cancha de la moda, la industria se resistió. Algunos se defendieron. Y por "algunos" me refiero a los que se veían a sí mismos como principales afectados: el medio editorial que prácticamente solo existía en forma impresa.

Finalmente, el sistema global de la moda encontró el lugar para los fashion bloggers, ahora convertidos en algo que es una mezcla de medio editorial, celebrity/socialité, prescriptor e influencer. Básicamente, la moda les hizo a los bloggers un espacio más en el estante de "publicidad" porque las marcas de moda y belleza jamás tienen suficiente publicidad. 




Lo que pasó entre A (la "guerra" entre medios tradicionales y bloggers) y B (la total aceptación de los segundos) es lo más interesante de esta historia y daría para un post bien largo, pero solo me voy a detener en dos partes de eso.

Mi parte favorita es ese proceso mediante el cual las editoras, estilistas, compradoras y demás profesionales de las industrias relacionadas con la moda empezaron a adoptar los modos y prácticas de los bloggers: se crearon un personaje que se desenvuelve en línea, que muestra sus atuendos en mirror selfies en hoteles, que agradece los regalos que le mandan las marcas. Ha sido muy divertido verlo suceder.

Mi parte menos favorita es ver cómo se ha reducido la definición de "blogger de moda". Lo que antes era alguien que podía tomar fotos, escribir crítica o historia y mostrar o no sus atuendos ahora es solamente alguien que postea fotos de si mismo en la red. Hoy día, pareciera que el único blogger que existe es el blogger de estilo personal (un eufemismo a todas luces, porque un gran porcentaje de ellos ni tienen estilo ni ofrecen nada personal. Voy a hacer como que borré esta última frase porque me quedó muy mala onda).

Lo que era emocionante de los tiempos en los que los blogueros eran unos outsiders y apenas empezaban a recibir una mínima atención de los medios -aunque ya tenían la atención de sus fans, en algunos casos muchos fans-, lo que era emocionante de entonces era que los bloggers hacían una promesa de diversidad. Eran voces nuevas, no pertenecían a ningún sector establecido y aunque ninguno por si mismo iba a cambiar nada en el mundo de la moda, todo juntos como vector tenían una influencia real que con el tiempo se ha traducido en cambios reales. 

Al final (o en el momento actual, porque esto no es el final) y en un movimiento admirable la industria de la moda se comió el fenómeno y lo acomodó donde mejor le funciona.

Lamentablemente la promesa de diversidad no se cumplió del todo pero no vale la pena quejarse de ello. Como dijo Bill Cunningham: "así era antes y así es ahora" (y luego, como era un sabio, se encogió de hombros y siguió trabajando).

Y sin embargo, la diversidad es un valor de marketing. No voy a entrar demasiado profundamente en eso pero sí quiero decir que la diversidad vende. Desde aquellas campañas de Benetton fotografiadas por Oliviero Toscani, tan aplaudidas, hasta las campañas actuales de marcas como Dove, la diversidad (de colores de piel, de formas y proporciones de cuerpo, etc) vende... O lo hace en otros países que no son México.

Es simple sobrevivencia. Algunas marcas -especialmente las de alta moda- pueden darse el lujo de hacer un desfile con puras modelos caucásicas muy jóvenes y extra delgadas y aguantar unas malas críticas por aquí y por allá, pero otras marcas necesitan representar en su publicidad a todos los tipos de mujeres a las que pretenden venderles sus productos. 

Personalmente, siempre agradezco la diversidad, por cualesquiera que sean sus razones. Me gusta, y por eso lamento un poco que al fenómeno blogger no se le haya permitido cumplir con su mejor y mayor promesa: la de diversidad. 




En el terreno de publicidad y diversidad, en México estamos pasados de moda. Mientras que Burberry ha empleado modelos como las guapísimas (y morenísimas) Malaika Firth y Neelam Johal, por acá es difícil que la publicidad "aspiracional" muestre a alguien que no sea "blanco". En México esa idea de que solo un tipo de persona es aspiracional permea hasta los blogs, donde no solo se ha reducido su definición hasta dejarla en blog de moda = blog de estilo personal, sino que se ha reducido la representación de todo lo que no sea una chica entre los 25 y 30 años, perteneciente a cierto estrato socioeconómico y con ciertas características físicas que se repiten una y otra vez. Lo cual me resulta un tanto aburrido pero supongo que, como se dice por ahí, "no soy el target".

***

El pretexto para este post es la nueva campaña digital de Swarovski protagonizada por Karlie Kloss quien está acompañada por el Swarovski Crystaldust Crew, un grupo de modelos, actores y bloggers que ya no se hacen llamar bloggers que representan un bonito conjunto, muy diverso, de diferentes talentos y aspectos físicos. Me emociona especialmente la inclusión de Tommy Ton, mi fotógrafo favorito de street style y alguien a quien no le hace falta ser alto, guapo ni rubio para ser fotografiado junto a Karlie Kloss en una campaña global. Entiendo que es una cuestión de público objetivo: yo prefiero comprar cualquier cosa que me venda Tommy Ton antes que cualquier otra que me venda Chiara Ferragni. Y las marcas que son listas saben eso.


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