11.03.2014

3 reglas para llevar (bien) el bolso.

En esto de la moda, la elección del bolso es lo que traza la línea entre expertos y aprendices. Saber de bolsas es como saber de vinos: lo puedes aprender pero no lo puedes fingir y el chiste es lograr que te salga natural. Y lo mismo que en los vinos la cosa no tiene que ver necesariamente con precios (aunque ayuda). Un vino caro puede ser malo. O puede ser bueno y combinar terriblemente mal con la cena. 

La elección del bolso es el último territorio en el que las reglas de la moda se aplican a la antigua usanza. Aunque como todos sabemos, romper las reglas y salir airoso es el verdadero sello de los que dominan cualquier disciplina. Sólo que se necesita práctica para lograrlo. Si no la tienes, mejor apégate a los básicos. Si quieres escribir correctamente, siempre está el confiable uso del sujeto verbo y predicado. Si te vas a poner a eliminar las mayúsculas después de los puntos, mejor que seas Lobo Antunes.

 Kate Spade: para la oficina y para la fiesta de la oficina

Dicho lo anterior, aclaremos sólo una cosa: la elección de tu bolso manda mensajes que pueden ser interpretados. Asegúrate de enviar el mensaje que quieres. Y si eso implica tener un bolso dorado con logos enormes, vas. Si te encanta, no permitas que ningún supuesto juicio te arruine el gusto. La única regla 100% inquebrantable es No Te Engañes. Ese bolso LV pirata no engaña a nadie, no dejes que te engañe a ti.

Regla número 1: El Tamaño. Mientras más grandotes, más miedo les da la oscuridad.

 Para el día: Benetton, Crabtree, Longchamp, Crabtree, Kate Spate, Coach

Los bolsos grandes son para el día. Un tote, un maletín de doctor, un bucket o un messenger bag no van a eventos de noche. Mientras más grandes, más de día. Al revés no aplica, los bolsos pequeños pueden ser usados durante el día -sólo procura evadir la pedrería o las plumas-. Para la noche puedes usar un mini de correa larga si el evento es informal y un clutch si es formal. 

Para la noche: Benetton (los dos dorados y el rojo), Longchamp, Stradivarius

La formalidad también juega en esta regla: para una boda de día, no lleves un bolso grande así sea tu adorado trapeze de Céline que te costó una fortuna. Mientras más formal la cosa, menos bolsa.

Regla número 2: El Material. Usa la lógica y saldrás airosa.

¿Te pondrías tus pantuflas de conejito para ir a la playa? Un bolso de rafia o paja está bien para un momento del día o un lugar donde hace mucho calor, en invierno déjalo descansar. Un bolso de piel negra en la playa hace tanto sentido como bajar a la piscina con botas over the knee de piel. El plástico transparente es súper divertido y súper informal. La lona es ideal para la universidad pero poco adecuada para una entrevista de trabajo. 

Regla número 3: El Mantenimiento. Status, impecable. 

No importa si se trata de una Prada carísima, una DKNY o cualquiera del imperio Inditex, todas necesitan mantenimiento. Correas rotas, raspones, broches o aplicaciones faltantes, todo eso va fatal. Guárdalas con relleno para que no se aplasten ni pierdan la forma y cuando no tenga arreglo despídete de ella. Obviamente un bolso costoso amerita mantenimiento profesional y te durará años y años. Uno barato, en cambio, es desechable (pero cuídalo como si no lo fuera).

 Foto: Tommy Ton

No voy a escribir sobre los colores porque a la única que le importa que sus zapatos y su bolso sean del mismo color es a Isabel II. Puedes buscar combinaciones, contrastes o gamas cromáticas. Puedes usar el bolso como detalle (te encanta el animal print pero no te atreves con un vestido de leopardo, entonces llévalo en el bolso. Lo mismo con las lentejuelas). Sólo tienes que vigilar tres cosas: tamaño, material y estado.

Bolso: Jimmy Choo. Foto: Tommy Ton

Mi último consejo es compra menos cantidades aunque gastes lo mismo. ¿Necesitas comprar una bolsa cada vez que te depositan la quincena? Mejor espérate 6 quincenas y compra una de mejor calidad. ¿Necesitas que todo el mundo vea ese logo impreso por todos lados? ¿En serio? ¿Porqué?



11.02.2014

Cánones de belleza.

El tema del sexismo en medios y publicidad puede ser abordado desde infinitos puntos de vista. Entre ellos, uno de mis menos favoritos es el que de alguna manera compara cómo son sexualizados los cuerpos femeninos y masculinos. Concretamente, me chocan esos ejercicios donde se sustituye a una modelo (mujer) por un modelo hombre y en la que invariablemente el hombre queda ridiculizado. 

Hay un montón de ejemplos: Buzzfeed recreó un comercial de Doritos cambiando a la chica por un chico, hay un ejercicio similar con los visuales de American Apparel o de Sisley, etc. Elegí este de los Bondi Hipsters para que sepan de qué estoy hablando (aquí pueden ver el resto de las fotos). 


¿Está sexualizado de más el cuerpo femenino en el mundo de la moda o es el cuerpo masculino el que está sexualizado de menos? Preguntan los autores de estas fotos. 

Para mi, el asunto es mucho más simple: los códigos son distintos (y qué bueno que lo sean). Señores, si van a poner a posar un hombre en pelotas y quieren que se vea sexy, no tienen más que referirse a la historia del arte. 

 Alexandre Cabanel - L'ange déchu (El Ángel Caído)

Sólo por poner uno entre innumerables ejemplos.


9.22.2014

De Kickstarter a México: calzado híbrido Crosskix

Últimamente me he convertido en una talibana de la comodidad. En general nunca he sido muy de la filosofía de que hay que sufrir para verse bien pero, vamos, a veces es difícil resistirse a unos bonitos tacones.

Con el tiempo he aprendido que lo bonito (o lo interesante) y lo cómodo no tienen porqué estar peleados. Tengo unos Tribute de YSL altísimos que definitivamente no son para caminar largas distancias pero con los que puedo estar horas y horas en una fiesta y jamás cortan la piel o sacan ampollas... Vaya, ni siquiera cansan el empeine. Tengo dos pares de botas Dr Martens con las que puedo andar todo el día si tengo una jornada llena de cosas qué hacer fuera de casa. Estoy feliz de que estén de moda los tenis (blancos o de colores) y las Birkenstock. 


Con el tiempo, les digo, he depurado mis elecciones de calzado al punto de que ahora tengo muchos menos pares que antes pero los que tengo me gustan mucho más. Hoy día no quiero tener pares que no me pongo; estoy tratando de que los clásicos "son preciosos pero me matan" ya no ocupen espacio en mi clóset. Y es justo eso lo que me deja espacio para experimentar, que fue lo que decidí hacer cuando recibí estos Crosskix.

Si te parecen "raros" es porque lo son. Es decir: son poco habituales. Se trata de un calzado híbrido, súper ligero y suave que puedes mojar y sirve hasta para correr maratones. Yo no corro maratones pero si soy mucho de caminar y como acabo de ir a la playa, los usé para recorrer kilómetros sobre la arena, sin exagerar. No pesan nada, se ajustan al pie gracias a su cinta de velcro, son flexibles y permiten que la piel respire. Pasaron la prueba talibana de la comodidad, pues.


Los míos son rosas porque como dicen mis amigos, llevo una Elle Woods por dentro, pero hay de colores más sobrios (y más encendidos) porque hay para mujer, hombre y niños. Puedes echarles un ojito en su página oficial o directamente comprarlos en Facebook. También puedes seguirlos en sus redes sociales: @crosskixmx en Twitter o Instagram.

Las fotos de este post fueron tomadas en mi hotel favorito de todo el mundo: Casa Pan de Miel, en Mazunte, Oaxaca. El post correspondiente está publicado en Los Tocinantes.




9.21.2014

Sin ellos no hay feminismo que valga.

Me refiero a los hombres, claro está. Sin nuestros compañeros (novios, esposos) y sin nuestros amigos, papás, hermanos, compañeros de trabajo como aliados, el feminismo se vuelve pura batalla sorda, furia y enojo.

Escribo esto porque acabo de leer el discurso que Emma Watson dió en la ONU. Son palabras, pero reconfortantes palabras.

Decidí que soy feminista. Últimamente he visto que la palabra es impopular. Hay mujeres que eligen no identificarse como tales porque les parece poco atractivo, demasiado agresivo y porque ellas "no están en contra de los hombres".

Yo misma lo he escuchado de personas conocidas "soy humanista porque creo en la igualdad" (asumiento que el feminismo se trata de conquistar privilegios para las mujeres a costa de los hombres) "no soy feminista porque no soy una víctima de la sociedad". El caso queda perfectamente ilustrado con el tumblr Women Against Feminism (por supuesto prefiero la versión gatuna).

Entiendo porque resulta difícil, para algunos, entender la igualdad a la que se refiere el feminismo. Lo que me cuesta trabajo entender es el cliché de que las feministas son gordas, feas y peludas, qué se yo. Y de pronto llega alguien que se ve así:


Y dice algo como hombres, me gustaría extenderles una invitación formal. La igualdad de género también es asunto de ustedes. Yo he visto como el rol de mi padre ha sido menos valorado por la sociedad que el de mi madre. He visto hombres jóvenes incapaces de pedir ayuda porque eso los hace menos hombres. A los 18 tuve amigos hombres incapaces de expresar sus sentimientos.

No nos gusta hablar de los hombres siendo prisioneros de estereotipos de género. Cuando ellos estén libres, las cosas cambiarán para las mujeres como una consecuencia natural. Si los hombres no tienen que ser agresivos, la mujeres no estamos obligadas a ser sumisas. 

Personalmente, del feminismo me resulta fascinante su posibilidad de ser una lucha pública y privada. En el ámbito de lo privado, es cierto que no soy una víctima de la sociedad. Yo elegí libremente a mi compañero -él me eligió también a mi- y hemos construido un hogar donde los dos trabajamos porque amamos hacerlo y si uno está sepultado bajo bomberazos freelanceros el otro cocina y lava los platos y ya está. Mi hogar igualitario no podría existir sin el feminismo de otras mujeres antes que yo pero tampoco podría existir si Héctor no fuera como es: un aliado y un igual.

Me emocioné con el discurso de Emma Watson porque está libre de resentimiento o furia, porque viene de alguien que se reconoce como una privilegiada, tal y como lo somos muchas de nosotras, y eso no le hace olvidar que no todos estamos en el mismo lugar.

Si lo quieres leer completo lo tienes en Vanity Fair, está inglés pero si encuentro una versión traducida actualizaré este post.

Actualización: Ya está la versión completa del discurso en español y la puedes leer en Runway Rider



9.16.2014

Por sus zapatos los conoceréis.

Mentiría si dijera lo contrario: juzgo a las personas en base a sus elecciones de ropa, calzado y accesorios. Puede sonar muy incongruente especialmente después de mi post anterior pero déjenme explicarles.

Más que "juzgar" tal vez me refiero a que pongo a las personas en una u otra categoría dependiendo de lo que vistan. Las acomodo, no las censuro. Muy poquitas cosas me parecen mal (una de ellas es la piratería pero casi nada más). Si la moda es un medio de expresión, y estoy convencida de que lo es, lo que traes puesto te describe, así seas o no conciente de ello. 

Luego entonces, es divertido observar a la gente y lo que trae puesto. En la feria del calzado de León, SAPICA, Héctor y yo estuvimos contándonos historias sobre los dueños de estos pares de zapatos. 


No les voy a decir qué historias nos contamos, creo que basta con compartirles las imágenes. Así ustedes se pueden contar sus propias historias.


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