Flores para ser más feliz

Creo que nada me ha hecho apreciar más eso que llamamos "los placeres sencillos de la vida" que haberme convertido en mamá. No sé si es algo que se dice comúnmente y no estuve poniendo atención, o si es algo que las mamás no dicen tanto. Para mi fue un shock la manera en la que mi vida, esa que conocía a la perfección, cambió por completo en una sola noche cuando mi hija nació. De pronto me di cuenta de que las cosas tal y como las conocía ya nunca volverían a ser así. 


Suena tremendo porque para mi fue tremendo. Y como toda mamá primeriza sabe, los primeros meses todo es complicado: meterse a bañar es complicado. En esos tiempos (hace ya cerca de tres años) ese era mi placer simple favorito, que mi esposo se quedara con mi hija y yo meterme a bañar con calma y con algo de suerte hasta exfoliarme los pies y ponerme un tratamiento en el cabello. Conforme mi hija ha ido creciendo esas cosas cotidianas se han ido volviendo más sencillas, pero aún así todavía aprecio muchas pequeñas cosas que me hacen feliz. Y todavía hay muchas cosas que no puedo hacer como quisiera. 

Aunque ya puedo leer novelas otras vez, todavía no me alcanza el tiempo para irme de compras como antes, dar catorce vueltas al centro comercial, dudar si llevarme ese vestido o no, regresar por él, etcétera. Y es que en realidad tampoco tengo tanto tiempo para salir de casa. Cuando mi hija está en la escuela tengo que aprovechar al máximo para trabajar, hacer tareas domésticas, meterme a la banca en línea y hacer pagos, todas esas cosas aburridas. Y cuando vuelve de la escuela hay que darle de comer, perseguirla para que se quite el uniforme, dormirla, hacer la tarea...


En mis rutinas de lunes a viernes ya no entra un largo paseo hasta la florería y menos con la regularidad necesaria para tener siempre flores frescas en casa. Siempre me han gustado las flores frescas pero ahora las aprecio más pues han entrado en mi lista de placeres simples. Será que justamente porque paso tanto tiempo en casa es que las aprecio más. La solución ha sido pedirlas por mensajería en sitios como enviodivino.com, así ni me tengo que mover del escritorio y entre el pago del gas y el reporte mensual de alguno de mis trabajos, me detengo unos minutos para navegar por la página, elegir un arreglo floral a domicilio que se me antoje y esperar a que llegue. 


Claramente me gustan los envíos de flores porque soy una mamá ocupada que se las manda a si misma, pero también son buena idea en esas ocasiones especiales en las que estás en una ciudad diferente a la de algún ser querido. Estás aquí y tu esposa, mamá, abuelita está allá, da lo mismo. ¡Hasta puedes añadir una botella de vino y unos chocolates!

Si eres mamá, cuéntame cuáles son tus placeres simples. Estoy segura de que también los tienes.

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Este post fue patrocinado por enviodivino.com, sin embargo la historia y las opiniones son totalmente personales. 
El ramo de las fotos es el "Beverly Hills", dos docenas de rosas rojas que puedes encontrar aquí



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