Breve historia del bronceado.

La historia del bronceado tiene notables similitudes con la historia de la mezclilla. Lo que antes era una característica de trabajadores pobres se volvió con el tiempo un símbolo de status.

Ha sido común que algunas características físicas que los seres humanos apreciamos como "bellas" tengan que ver con pertenecer a las clases altas o directamente con no tener que trabajar. La Venus de Willendorf, esa simpática estatua de piedra de una gorda desnuda que hoy día no podría ponerse leggings, es una privilegiada en un mundo en el que la comida escasea -o corre rápidamente-. Los pies vendados de las chinas impedían por completo que la dueña de un par de esos pudiera trabajar nunca jamás en su vida. La piel blanca solía indicar una vida de indulgencia llevada en interiores: los únicos tostados por el sol eran los campesinos.

Marilyn Monroe y su muy blanca piel, en los cuarentas

Pero eso era hace mucho. Hace casi un siglo se popularizaron las pieles bronceadas que le avisaban a todo el mundo que habías pasado unos días en la Rivera Francesa. Luego, igualito que con la mezclilla, Hollywood hizo lo suyo mostrando a todo color el estilo de vida californiano. Estar bronceado ya no significa que pasas horas cosechando verduras, sino que pasas horas jugando al tenis. 

Aún así, la piel blanca sigue siendo muy apreciada hasta muy entrado el siglo XX. El ícono de los bronceadores, Terracotta de Guerlain, aparece hace apenas 30 años, en 1984. El producto es revolucionario en el mundo de la cosmética: un compacto bronceador que en minutos te hace lucir como si hubieras pasado el fin de semana en los Hamptons.


Ah, los ochentas y sus excesos. Con el tiempo nos dimos cuenta de que el sol en exceso -igual que cualquier otro exceso- es dañino para la piel. Si bien los rayos del sol resultan antidepresivos y son la mejor manera de sintetizar ciertas vitaminas en nuestros cuerpecitos, tirarse como lagartijas reseca la piel, produce manchas y en casos extremos está asociado al cáncer. Así que renunciamos a asolearnos pero no renunciamos a broncearnos. Toda una paradoja. 

 Blancas en invierno y tostadas en verano

Personalmente, no soy fan de la piel demasiado blanca. Cierto colorcito siempre viene bien, las pecas me parecen sexys y las marcas de bronceado, depende dónde y cómo, me gustan (mejor si son íntimas y sólo las ven tu pareja y tú). Tampoco son nada fan de los bronceados excesivos y artificiales. Las pieles anaranjadas de bote o requemadas una y otra vez no me parecen atractivas.

¿Entonces? Un punto de equilibrio. Ya sabes, si te asoleas usa filtro solar y hazlo durante las horas en las que los rayos del sol no caen directamente. Y se vale truquearlo pero como todo truco, mejor que sea un buen truco.

Volviendo a Terracotta, Guerlain ha reformulado su producto icónico creando una base de maquillaje bronceadora, con FPS 20 y protección contra rayos UVB: Joli Teint. Lo digo cada vez que puedo, nunca he encontrado un cosmético Guerlain que no me guste, si tuviera que quedarme con una sola marca de cosmética de aquí hasta el fin del mundo, lo más seguro es que sería con esta. 

 
Cuando empecé a aprender de cosmética, un día descubrí con pasmo que la misma base de maquillaje no me sirve para todo el año. Me había ido a Mazunte con Héctor y al volver y quererme maquillar con mi base de siempre me quedaba cara de pambazo. Tengo un orgullo personal por no haber tenido jamás cara de pambazo, odio las fotos en las que se nota el cambio de tono entre rostro y cuello, es mi más grande NO de maquillaje. Así que el día que volví de Mazunte terminé por irme sin maquillar. Desde entonces tengo al menos dos bases para usar de acuerdo al momento.

La línea Terracota cumple con dos funciones: broncearte con un aspecto súper natural cuando la vida citadina te tenga demasiado descolorido o realzar tu bronceado cuando hayas podido pescarlo (para que no lo arruines con un maquillaje de pambazo). Está la base ligerísima Joli Teint que además huele increíble -a flor Tiare- y cuyo envase es portátil, los clásicos polvos compactos bronceadores con espejo en el empaque, el gel autobronceador que hace su trabajo en una hora y dura por días -para que no te pasen cosas horribles como a Leonora Varo- la crema after sun y el Tan Booster, ambos para usar después de broncearte con el método clásico. 


Al final el bronceado, como otros signos de belleza, va y viene. Y como muchas otras tendencias en las actualidad, no hay un mandato definido por la moda. Se vale que elijas el punto en el que tú te sientas más cómoda: en este caso, besada por el sol.



3 comentarios

  1. Soy un poquito fan de la piel blanca, lo confieso. Pero ciertos labiales sólo se ven bien con un tono bronceado, en piel blanca se ven más bien feitos. Me interesa la base de maquillaje bronceadora para esos días en que quiera tener la piel canela y por supuesto cualquier producto que le de color a mis piernas. Gracias por mencionar lo de guerlain, no tengo nada de ellos y me gustaría probar.

    ResponderEliminar
  2. Desde que corro, he ido agarrando color bronceando y ese tono en mi piel me gusta mas que ponerme maquillaje, así que ahí me lo ahorro.

    ResponderEliminar
  3. Súper interesante el artículo, nunca viene mal un poco de historia!

    ResponderEliminar

Back to Top